
MALTEADO
Granos de cebada germinados y tostados
Con el malteado la germinación del grano de cebada se controla para que libere el almidón. Las cerveceras modernas lo subcontratan a las malterías, donde tarda siete días en germinar. Allí los granos de cebada, limpios y clasificados, quedan en remojo para iniciar la germinación. Cuando el tallo brota y el almidón liberado está listo para convertirse en azúcar, ya es malta verde.
Tostado: clave para el color, aroma y sabor
Esta malta verde se seca, con aire caliente que frena la germinación y se tuesta. Si la temperatura de tostado es alta se obtienen maltas torrefactadas para cervezas oscuras. A bajas temperaturas salen maltas pálidas, para cervezas tipo lager, claras y doradas. Según el tostado, así será el color, el aroma y el sabor de la cerveza.
COCCIÓN Y LÚPULO
Triturar, macerar y cocer
Una vez llegada a la factoría, la malta de cebada se prepara para la cocción. Primero se tritura y se mezcla con agua. La masa se calienta para macerarla y desdoblar así las proteínas y el almidón, que se transforman en azúcares. Tenemos ya el mosto, que se calienta hasta la ebullición. Pero antes se le añade lúpulo, el ingrediente clave. Con la ebullición se caramelizan los azúcares -lo que da su color a la cerveza-; y se precipitan las proteínas. Una fase que dura entre 8 y 10 horas. El mosto está listo para fermentar.
FERMENTACIÓN
Transformar los azúcares en alcohol
Con la fermentación las proteínas se eliminan -mediante las levaduras- y los azúcares se transforman en alcohol. Ésta es la fermentación primaria con la que se obtiene la cerveza joven, aún no madura. Según el método de fermentación se consiguen los dos grandes tipos de cerveza:
a) las Ale inglesas, con alta fermentación en caliente
b) las Lager y Pilsener, con baja fermentación en frío. La fermentación en las cervezas normales dura de 4 a 9 días, según el tipo de cerveza.
MADURACIÓN
Adquiriendo carácter
La cerveza verde recién fermentada es un caldo explosivo en aromas y sabores que aún no han encontrado su equilibrio. Éste se consigue con la maduración de la cerveza a temperaturas muy bajas (entre 4ºC y 0ºC). Es una segunda fermentación lenta (ambiental, sin inyección de levadura) que transforma los azúcares residuales y precipita las últimas proteínas y levaduras. Dura entre una semana y un mes, según el tipo de cerveza. En la maduración se fija el carácter de la cerveza, se afina y redondea, tomando cuerpo definitivo. Se disuelven, acoplándose, más de 700 compuestos diferentes producidos en la fermentación. Sabores y aromas evolucionan y se equilibran.
ENVASADO
Filtrado: adquiriendo transparencia y brillantez
Terminada la maduración, la cerveza se filtra para adquirir su transparencia y brillantez características. Ya está preparada para envasar, un proceso altamente tecnificado que permite llenar 405 barriles, 55.000 latas y más de 100.000 botellas... ¡cada hora! La cerveza envasada se pasteuriza sometiéndola a temperaturas entre 70 y 75 °C durante un corto espacio de tiempo para asegurar su conservación. Después se enfría a temperatura ambiente. Ya reúne todas las condiciones para su consumo

